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lunes, 19 de diciembre de 2016

'EL TÚNEL', DAVID BARREIRO



¡Hola, lectores!

Hay algo (en realidad hay varias cosas) en 'El túnel', de David Barreiro, que remite directamente a Nick Hornby. A Hornby y dos de sus libros: 'Alta fidelidad' y 'Un gran chico'. Están esos adultos descolocados por el trabajo y las relaciones de pareja, está la pasión por los discos y la música, está el joven cuarentón que ayuda a un niño inadaptado en el cole, está esa mirada del tipo que la juventud ya se ha ido y que intenta seguir anclado en ella. Todo eso de Hornby he encontrado en este libro que es, además, una declaración de amor a Asturias, un homenaje a Gijón.

Estoy seguro de que los lectores asturianos, los tipos de Gijón, disfrutarán mucho más de este libro, que es un recorrido sentimental por una ciudad que ha virado su escaparate, que ha abierto clínicas estéticas donde había cines, que ha visto cómo desaparecían sus tiendas clásicas (de discos, por ejemplo) sustituidas por los grandes centros comerciales y las franquicias de empleados uniformados. Hace el protagonista, David, un trayecto por el Gijón de los astilleros cerrados, de las urbanizaciones del pelotazo urbanístico, por los bares de copas de toda la vida y por supuesto la playa. Y en esos movimientos por la ciudad, trata David de encontrar su futuro.

El prota de este libro tiene 42 años, un pasado en la música que pudo ser glorioso (estuvo a punto de firmar con una discográfica) y una pareja que lo dejó cuando ella se fue a vivir a Madrid. Dice David que él lo intentó, pero que la gran ciudad no era para él. Así que ahora vive sus 42 años como pintor de brocha gorda, con su pasión por la música intacta (toca todos los lunes en el Bloom, un histórico de la noche gijonesa) y varios escarceos hasta que, al final, parece encontrar de nuevo a una chica que tal vez sí.

Cuando parece que todo vuelve a encajar (los conciertos, la novia), el castillo de naipes vuelve a desmoronarse. La amenaza de cierre del bar, la chica que sufre los zarpazos del mercado laboral y se ve obligada a emigrar. Hay mucho del relato sobre la crisis en este libro, con enormes dosis de humor, divertidos y punzantes diálogos y unos personajes con los que el autor conforma un fresco sobre la crisis en una capital de provincias. Así, cruza la historia de David, el protagonista, con la de secundarios fantásticos, como su hermana Ali y su amigo Chechu. Una escritura directa -un relato sobre una generación- .para un libro que se lee en un pispás.


LO VAS A LEER PORQUE
si te gusta Nick Hornby, porque encontrarás seguro aires de este escritor en el libro de Barreiro. Y lo vas a leer si quieres saber cuál es ese túnel al que hace referencia el título del libro. .

LO VAS A LEER AUNQUE
aunque no seas asturiano (yo no lo soy). Pero, si lo eres, disfrutarás aún más de este libro. Además, porque hace un recorrido histórico por le Xixón Sound, por todos esos músicos de la escena gijonesa que encuentran su hueco en el libro, desde Nacho Vegas a Jorge Ilegal, pasando por Australian Blond, Doctor Explosión, Manta Ray...

LO VAS A LEER PORQUE DE ESTE LIBRO HAN DICHONo hay nada en El túnel que llame particularmente la atención, pero sin embargo crea imágenes de lo más creíbles y perfila personajes secundarios que te atrapan en la historia. La rutina desencantada de noches de alcohol, de años de trabajos de subsistencia, en los que todo cambia para seguir exactamente igual. LIBRUJULA
a novela fue una de las 30 obras seleccionadas para optar al último Premio Herralde de la editorial Anagrama 20MINUTOS


'Él túnel', de David Barreiro, publicado por Pez de Plata en marzo de 2015

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Por cierto, me echáis una mano, ¿habéis leído algún libro en el que la música tenga un papel protagonista?

sábado, 15 de octubre de 2016

'LA VIDA EQUIVOCADA', LUISGÉ MARTÍN


¡Hola lectores!

A mí (casi) siempre me ocurre. Llega un momento en el que las palabras de la novela parecen abandonar el papel y saltan hacia tus ojos, agarrando tus pupilas, enganchándose de tal modo a tu cerebro que te sumergen en las páginas y parece que vives ahí dentro, que todo el mundo está contenido en esas hojas encuadernadas, que no hay nada más allá del libro que tienes entre las manos. A mí (casi) siempre me ocurre.

Pero también, algunas veces me pasa. Me pasa que llega un momento en el que hay algo en la historia que chirría, que ves un detalle en la trama que no te llega, un párrafo que te expulsa, un capítulo que te dice fuera de aquí, una escena que no encaja en ese mundo que te habías creado. Algunas veces me pasa.

Lo del principio, ese secuestro emocional, lo he notado yo en las primeras páginas de 'La vida equivocada',  una primera parte magnífica en la que el autor se convierte a sí mismo en personaje para contar la historia (su historia) con Max, un chico al que conoció en un taller de escritura, con el que mantuvo una aventura, con el que compartió mundo literarios, y que un día desapareció de su vida para regresar, pasado el tiempo, convertido en un enfermo terminal.

Es este primer tramo de la novela una maravilla que habla sobre el poder salvador de la literatura, sobre los recursos del escritor para escribir, sobre las fuentes de las que beben los novelistas para armar su historia. Y así, hay aquí una reflexión sobre cómo los narradores transforman muchas veces pasajes de su vida en capítulos de novela, cómo hay personas que pasan a ser personajes, cómo lo vivido puede ser lo narrado. "Los escritores verdaderos, a mi juicio, no son aquellos que dominan con virtuosismo las técnicas narrativas y saben hacer acrobacias con el lenguaje, sino los que, aunque escriban con desmaña y no sean capaces de dibujar la arquitectura de una historia, han aprendido a descifrar la vida de los otros" (pág 53). Y más adelante reconoce que a un escritor que urde intrigas empleando fragmentos discontinuos de la realidad no se le puede exigir exactitud histórica (pág. 91).

Luis, el narrador de 'La vida equivocada', encuentra varios cuadernos y escritos con la historia de Max (su amigo recuperado y de nuevo perdido) y Elías (el padre de Max). Gracias a estas viejas fotos, a estos antiguos documentos intenta reconstruir los capítulos de Max y Elías (los dos siguientes tramos del libro). El desarrollo de estos dos capítulos servirá para dotar de sentido (y resolver) detalles y pistas sobre la vida de Max que Luis descubrió durante su convivencia con él: ¿Por qué se marchó su padre y tuvo un accidente de avión en el que 'murió'? ¿Por qué escribió un libro futurista sobre la vida en alta mar? ¿Dónde están los orígenes de varias de las ideas que emplea en sus novelas de ciencia ficción? ¿Por qué en una de las fotos de su padre había el reflejo de una niña en el espejo? (Y la respuesta a esta pregunta es inquietante y turbadora).

En cierto modo, ese puzle por el que algunas de las circunstancias vitales de Luis y Max luego saltan a sus libros es uno de los grandes logros de este libro. En un fragmento del libro, nos interpela incluso el autor sobre qué herramienta es más importante para el olvido, para curar el dolor: ¿La muerte o el engaño?  ¿El fin o la literatura? Y qué es más relevante para cambiar el mundo: ¿La revolución o la cultura? ¿La barricada o la lectura?

Pero... Pero hay un instante en el que el libro me expulsa, en el que me dice vete. No es culpa de la novela, claro, sino mía como lector, pero llega un momento en el que siento que la narración va por unos caminos que no son los míos. La tercera parte del libro, la dedicada a Elías, parece tener autonomía propia, un apósito del libro que tal vez se podría leer de forma independiente como una sucesión de peripecias vitales en las que el personaje salta de una profesión a otra: que si cantante, que si químico, que si historiador, que si qué se yo... Una sucesión de fracasos por las que pasa a pasos agigantados, en una enumeración plana de sucesos (no los escritores que dominan con virtuosismo...) que se me hace demasiado larga.

Es verdad que en esta tercera parte hay pistas que contribuyen a descifrar detalles de esa maravillosa primera parte, pero uno tiene la sensación de que ese capítulo de Elías se ha prolongado demasiado con laberintos innecesarios y que pierden verosimilitud. Es más ciencia ficción, por ejemplo, esa vida de Elías que los libros futuristas que narraba Max.

En fin, para mis gusto un libro que me ha producido cierta frustración por lo que mucho que disfruté al principio y la lectura apresurada y desencantada con la que lo terminé.


LO VAS A LEER SEGURO
porque la primera parte del libro está muy bien escrita y plantea una reflexión estupenda sobre las relaciones personales, los amigos perdidos, cómo afrontar la muerte y el poder salvador y evocador de la literatura.
LO VAS A LEER AUNQUE la parte dedicada a Elías se haga demasiado pesada. Hay párrafos que parecen de relleno, escritos sin  demasiado pulso y que, si uno lee por encima, atropelladamente, puede seguir la hsitoria sin problema. 
LO VAS A LEER PORQUE DEL LIBRO HAN DICHO
La vida equivocada evidencia la fatalidad de confundirse, de hacer las cosas mal. La cuestión sería como saber lo que está bien CUENTALIBROS
Cierto que la persuasiva prosa de Luisgé Martín no induce a prevenirse del uso de una técnica descuidada o abusiva, según se mire, pero la insistencia obsesiva en el fracaso, tan anímicamente literario, resulta en esta ocasión demasiado ponderativo para parecer verdadero en los términos en que se presenta EL PAÍS
Viene a reformular algunos de los asuntos ya tratados por el autor en sus títulos precedentes, siendo la pederastia el más sintomático –por inusual– de ellos. También se habla de envejecimiento, de la desigualdad social o del anhelo de huida. LIBRÚJULA

'La vida equivocada', Luisgé Martín, Anagrama, marzo de 2015.


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Por cierto, me echáis una mano, ¿por qué libro os habéis sentido abandonado a la mitad de su lectura?

viernes, 7 de octubre de 2016

RESEÑA. 'EL AMOR DEL REVÉS', LUISGÉ MARTÍN


¡Hola, lectores!

Hay un momento fantástico en 'El amor del revés' (páginas 214 y 215) en el que Luisgé Martín recuerda las palabras que en 1939 escribió Michel Leiris, autor que publicó 'Edad de hombre' con la intención de contar cómo había sido la primera mitad de su vida (había nacido en 1901).  Decía Leiris y recuerda Martín que el escritor que de verdad quiere relatar su vida (y tal vez podría ampliarse la metáfora a cualquier tipo de escrito) tiene que comportarse del mismo modo que hace el torero frente al toro. "Aprovechar el peligro para ser más brillante y mostrar toda la calidad en el momento en el que se está más amenazado". Acercarse al cuerno y escribir desde ahí. No basta con agitar el capote desde el burladero. Hay que acercarse al centro de la plaza, sentir el aliento de la bestia encima y escribir desde ahí.

Eso es lo que hace Luisgé Martín en este libro: escribir desde el límite mismo del riesgo, a dos milímetros del cuerno, para lograr una gran faena. 'El amor del revés' (publicado por Anagrama) es un repaso a su vida sexual y sentimental, desde aquellos primeros años en los que se sentía una extraña cucaracha (bicho raro e incomprendido por su homosexualidad) hasta la plenitud vital de una feliz vida en pareja. Y entre medias, todo un recorrido que no ahorra detalles sobre amores, relaciones, parejas, encuentros y desencuentros. Los primeros capítulos son más introspectivos: habla sobre cómo intentó ocultar su homosexualidad, sobre cómo mentía a los suyos y se mentía a sí mismo. Y la segunda parte, propone un viaje personal hacia el exterior, hacia el amor compartido, el deseo y el sexo con otros.

Más allá de la guía amorosa, este es un libro sobre la necesidad de querer(se) y ser querido. Es cierto que habla desde una experiencia homosexual y también es verdad que su juventud se desarrolló en los turbulentos años de la transición. Pero eso no quita para que cualquier lector, para que todo lector, pueda sentirse implicado y reconocido en muchas de las inquietudes que desgrana el narrador. Porque, al final, el amor, del derecho y del revés, es un fenómeno universal y sus patrones son más compartidos de lo que creemos.

Podemos así reconocer el despertar sexual de los campamentos, de las miradas procaces, de los encuentros furtivos (en urinarios, vestuarios), de las revistas (y cómo esconderlas), de los callejones y los asientos traseros de un coche, de los amigos (las amigas) de los que nos enamoramos y de las atracciones no correspondidas. Podemos recorrer, a través de los ojos de Martín, nuestras relaciones con los padres y la familia, nuestros primeros novios (insistimos, vale para novias), los amores de verano y los de biblioteca (qué buenas esas páginas en torno a la 144), de las locuras que hacemos por lo que creemos que es amor (noches despiertas, viajes imprevistos, vigilias interminables) y del vértigo de las primeras citas.

No es una novela, pero se podría leer como tal. Tampoco es un libro de memorias al uso. Es, tal vez, un libro de recuerdos. Recurre en las primeras páginas a una teoría de Lea Vélez según la cual todo relato se puede construir a partir de sesenta escenas. Toda vida, nuestra vida, se puede reelaborar en torno a sesenta momentos, sesenta fogonazos que, colocados uno detrás de otro, pueden explicar lo que somos, lo que fuimos, tal vez lo que seremos. Eso es lo que hace Martín en este libro, recopilar sesenta escenas, sesenta experiencias de su vida (no numeradas, claro) que nos permiten acercarnos a su personalidad, sus miedos, sus gozos, su sordidez. Hay recuerdos de polvos y de personas, de orgasmos y de visitas al psicólogo, de amores y de confesiones. Y todo ello, escrito con un estilo valiente, cercano, divertido y sincero, sin miedo a acercarse a los cuernos del toro. Ni a confesar sus errores, las esquinas más sombrías de su personalidad.

Y no olvidemos que podemos rescatar ideas fantásticas, como esa en la que explica la diferencia entre amar y enamorarse. Me ha gustado este 'El amor del revés'. Y como por los altillos de casa tenía otro libro del mismo autor, creo que ya tengo decidido que el próximo libro que me eche a los ojos será 'La vida equivocada'. Ya os contaré. 

LO VAS A LEER SEGURO porque este es un libro sincero que explica el despertar sexual de cualquier persona, con sus anhelos para querer y ser querido.
LO VAS A LEER AUNQUE esté escrito desde un punto de vista homosexual. No importa. No cuenta nada que a cualquier nos sea ajeno. Los sentimientos no saben de fronteras.
LO VAS A LEER PORQUE DEL LIBRO HAN DICHO
En la literatura del yo, tan importante es la imaginación como la memoria. Martín se recrea en su propia experiencia y reflexiona sobre su pasado. No es benevolente consigo mismo, todo lo contrario. LA BUENA VIDA
Evita con más o menos éxito la novela reivindicativa, activista, proporcionando para ello al lector justo lo que acabo de nombrar, una novela, con una prosa bien construida, ritmo y muchos sentimientos, que resulta fácil de leer y a grandes ratos complicada de digerir.  ENTRE MONTONES DE LIBROS
Creo que uno de los aspectos que más me ha fascinado de este libro ha sido que me ha hecho mirar hacia la década de 1980, en la que yo era un niño o un adolecente, y reconocerla, pero además vista con otros ojos, alumbrándome aspectos de esta época hasta ahora desconocidos. PAPERBLOG

'El amor del revés', del Luisgé Martín está publicado en Anagrama.

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Por cierto, me echáis una mano, ¿recuerdas algún libro que cuente despertares sexuales?